Observá dónde se traban las reservas
¿La gente no encuentra horarios? ¿Se repiten las mismas preguntas? ¿Hay cambios y cancelaciones difíciles de seguir? Nombrar el problema ayuda a definir qué debe hacer el sistema.
Acordá reglas antes de elegir una herramienta
Duración de cada servicio, horarios disponibles, anticipación mínima y cómo confirmar una cita son decisiones de operación. El sistema debe reflejar esas reglas.
Dejá claro qué sucede después
Quien reserva necesita saber si la solicitud quedó confirmada, si falta una respuesta o cómo modificar su cita. La comunicación es parte de la experiencia.
Empezá con el alcance necesario
Un flujo sencillo puede ser suficiente. Integraciones, pagos y recordatorios automáticos se evalúan según compatibilidad y necesidad.
La herramienta adecuada empieza con entender qué necesitás resolver.
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